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CARTA AL DIRECTOR DE EL PANAMÁ AMÉRICA SOBRE LA AMPLIACIÓN DEL CANAL DE PANAMÁ

29 de julio de 2005

Sr. Octavio Amat, Director de El Panamá América, Panamá, R. de P.:

Respetado Señor Director:

Con el de hoy, 29 de julio, son ya varios editoriales en los que El Panamá América manifiesta, y de manera alarmista, su apoyo a la ampliación del Canal de Panamá, vía la construcción de un tercer juego de esclusas, bajo el argumento de que "cada vez hay más barcos demasiado grandes para cruzar el Canal", y de que si no lo ampliamos, perderemos una creciente cantidad de usuarios del Canal.

Señor director, con todo respeto, considero erróneas las posiciones editoriales planteadas por vuestro medio, y también la forma de plantearlas.

Es verdad que el intenso desarrollo económico en el sur de Asia, que es el principal motor de la economía mundial hoy, así como el creciente tráfico marítimo entre dicha área, la costa este de los Estados Unidos, y Europa, le dan a nuestro país la oportunidad de aprovechar mejor su posición geográfica.

Pero ello no necesariamente significa que Panamá debe ampliar su Canal construyendo un tercer juego de esclusas. Mucho menos, si se pretende que sea el pueblo panameño quien cargue con los multi-millonarios costos de esa ampliación, la cual, me revelan estudios que he hecho sobre el tema, sería un pésimo negocio para el país.

En efecto: las cifras y datos de la propia Autoridad del Canal de Panamá revelan que el rendimiento financiero del proyecto de la ampliación del Canal sería bajísimo, incluso inferior al que arrojarían inversiones seguras como son bonos gubernamentales, o depósitos a plazo fijo en instituciones financieras sólidas. Y ello, asumiendo un escenario "intermedio" --si somos levemente pesimistas frente a algunos de los "supuestos", entonces el rendimiento se torna negativo.

Esto significa que sería un grave error invertir los excedentes y otros recursos nacionales en dicho proyecto y que de hacerlo, Panamá terminaría subsidiando la flota naviera mundial, lo cual en la práctica equivaldría a sacrificar en gran medida las posibilidades de desarrollo del país.

En lugar de despilfarrar sus recursos ampliando el actual Canal, Panamá bien podría optar por la alternativa "multi-modal", la cual complementaría el actual Canal, y generaría, esa sí, grandes beneficios al pueblo.

La idea es construir una red de autopistas interoceánicas, puertos modernos y de grandes dimensiones, oleoductos, trenes ultra-rápidos, puentes, y otra infraestructura. La misma permitiría el trasiego interoceánico eficiente de contenedores y otros productos, a costos inferiores a los que hoy afrontan los grandes barcos cuando transitan por el actual Canal.

Los barcos post-panamax podrían, así, desembarcar sus contenedores en un puerto en el Pacífico, trasladarlos en menos de una hora a un puerto ubicado en el otro océano, y reembarcarlos en otro post-panamax (o en barcos de menor calado), en una operación que demoraría menos de tres horas.

¿Acaso no es esto lo que se hace en el "mini-puente" que funciona en los Estados Unidos, pero que allá resulta mucho más costoso, por ser más extensas las distancias?

Opcionalmente, los navíos podrían descargar su petróleo en depósitos y luego bombearlos al otro lado del Istmo. ¿Acaso no demostró ya esa operación su viabilidad financiera, cuando Petro-Terminales construyó el oleoducto Chiriquí-Bocas del Toro?

Los miles de millones que se pretende que Panamá invierta en la ampliación podrían financiar esa infraestructura y muchos proyectos más, como es la limpieza de la bahía de la ciudad de Panamá; un sistema de transporte urbano colectivo eficiente (que ahorraría mucho dinero al reducir el consumo de combustible); la modernización y fortalecimiento de nuestro sistema educativo y de salud; la construcción o rehabilitación de carreteras, puentes, y otras obras tendientes a promover el turismo ecológico y de otra clase, la agroindustria, y proyectos afines.

Por supuesto: si la industria naviera insiste en que la ampliación es un gran y conveniente negocio, pues entonces que sean ellos, los usuarios del Canal, quienes financien el proyecto, comprometiéndose, eso sí, el gobierno, a que los costos sociales y ecológicos serán minimizados.

Con gusto, señor director, intercambiaré con usted y el personal de vuestro medio opiniones y detalles adicionales sobre estos importantes temas, con miras a que usted, y la opinión pública nacional, tomemos la decisión más conveniente para las actuales y futuras generaciones.

Le saluda,

RN Méndez

(Prof.) Roberto N. Méndez

Publicada en el diario panameño El Panamá América el 2 de julio de 2005.

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